Viridiana
¿Es Luis Buñuel el mejor realizador cinematográfico español? No caben dudas. Director internacional, España, México, Francia, pero profundamente enraizado en su país. Grandes películas junto a otras, en apariencia, más comerciales pero siempre con matices creativos importantes. Tuvo que luchar el realizador aragonés con limitaciones de producción pero en Viridiana consiguió una verdadera obra maestra, profundamente crítica, polémica, surrealista y cercana, a la vez, a la inmediata realidad. Película que pudo haber desaparecido para siempre pero que aquí está, viva y fresca, en el año 2009, en este justo homenaje que le hace el Festival de Málaga.
La recuperación de la libertad, el olvido de la censura, permite que el gran aragonés, testimonio en el pasado de un tiempo cultural extraordinario que unió a Dalí, a Lorca o al propio Buñuel, junto a tantos otros, vuelva a ser nuestro y que Viridiana, que tanto sufrió en su andadura constituya uno de los hitos de nuestro cine. Esta obra a la que se le quiso negar la existencia, y no sólo en España, ha sobrevivido y nos ha agitado, conmovido o admirado. Vista en este año 2009 sigue siendo un testimonio personalísimo de una concepción ética, social y religiosa muy diferente al correcto discurso. Es, asimismo, una bellísima obra fílmica, con una espléndida fotografía en blanco y negro, una música utilizada a la vez, desde la solemnidad y la ironía, y un extraordinario reparto en el que todos funcionan a la perfección. Este film, por si sólo, desmiente el malintencionado lugar común de la desmaña formal de Luis Buñuel. Todo está perfectamente controlado. La significación de los objetos es de una riquísima y plural profundidad y su relación con personajes y espacios va más allá de la simple connotación realista.
Admirable Silvia Pinal, nueva Justine, que va descubriendo un mundo osco y difícil a la par que su propio cuerpo. Magníficos los ya fallecidos Fernando Rey y Francisco Rabal, así como Margarita Lozano y un buen número de secundarios. Si México tomó la iniciativa de la producción, España la asumió, y como propia de nuestro país fue considerada por el jurado del Festival de Cannes que le concedió la Palma de Oro, lo que originó el escándalo posterior. Hoy, en otro momento histórico, el homenaje que se le realiza resulta, más que como una compensación, como un verdadero reconocimiento de los valores creadores de esta hermosa y, a la vez, dura película.
Fernando Herrero
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